viernes, 12 de octubre de 2012

¡Es fácil!

 ¡Cuánto se ha dicho, escrito y disertado sobre la felicidad! Ser feliz...a muchos les parece un concepto utópico, abstracto, inalcanzable.
Nos parece difícil, ¡pero en realidad es más fácil! Creemos que se necesita mucho de todo (dinero, objetos materiales, erudición, medios...) para poder hacer feliz a alguien. Sin embargo, es al revés: muchísimas veces las cosas sencillas y los pequeños detalles están repletos de dicha.

Generalmente, los momentos más felices que podemos recordar no se relacionan con las cosas materiales sino con el amor y los afectos. El tiempo compartido, las sonrisas, la generosidad, nos dejan recuerdos imborrables.

El amor y la felicidad están muy vinculados al dar: si queremos atraparlos y retenerlos de manera egoísta, se escapan. Si los entregamos a otros, ¡se multiplican y nos desbordan!

 Si nos proponemos compartir todo lo bueno de la vida, sin duda, no solamente haremos feliz a alguien sino que nosotros mismos disfrutaremos de eso, ¡y la felicidad vendrá sola a nuestro encuentro!

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